Carta 5 - "Ese maldito silencio"
La actividad del día se diluye con la llegada de la tarde y el tiempo se para en la noche. El aire se vuelve más denso y empiezas a ser consciente del silencio. La distancia no ayuda y la ausencia no pasa, siendo que estoy como ayer navegando en un mar de espinas.
Las fuerzas se desvanecen al igual que la firmeza en uno mismo, la inseguridad ciega cualquier determinación, cualquier resquicio de lucha, de optimismo. El silencio y el cansancio. El silencio y el dolor. El silencio, presente aún en las noches más estrepitosas dentro de uno mismo, tan asociado a la tranquilidad y tan alejado de la paz. ¿Como sonará mi voz en éste silencio?, no obstante callo, permanezco en esta balsa de aceite esperando... no, desesperando por mi quebrada fortaleza. Mañana resucitaré y procuraré hacer frente a ese enemigo invisible, para volver a perder contra mis propios miedos. Mientras tanto sigo en calma... cedo cortesmente a la furia del silencio y me resigno amparándome en la soledad, pero nunca en la autocompasión. Hssta que te venza... oh maldito silencio, hasta que te venza.
Las fuerzas se desvanecen al igual que la firmeza en uno mismo, la inseguridad ciega cualquier determinación, cualquier resquicio de lucha, de optimismo. El silencio y el cansancio. El silencio y el dolor. El silencio, presente aún en las noches más estrepitosas dentro de uno mismo, tan asociado a la tranquilidad y tan alejado de la paz. ¿Como sonará mi voz en éste silencio?, no obstante callo, permanezco en esta balsa de aceite esperando... no, desesperando por mi quebrada fortaleza. Mañana resucitaré y procuraré hacer frente a ese enemigo invisible, para volver a perder contra mis propios miedos. Mientras tanto sigo en calma... cedo cortesmente a la furia del silencio y me resigno amparándome en la soledad, pero nunca en la autocompasión. Hssta que te venza... oh maldito silencio, hasta que te venza.

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