domingo, julio 02, 2006

Carta 1 - "Nada es lo que parece"

Me presento ante todos.
Me llamo Dani y tengo 27 años, en el mundo de internet soy conocido como perceval desde hace ya mas de 10 años.
Trabajo como informático en un isp administrando los servidores, me encanta mi trabajo, cada dia es un nuevo reto, aunque el dia a dia y la presión a la que estoy sometido hace mella en mis nervios.

Creo que es el tercer blog que empiezo, de hecho no soy constante para escribir.
Pero unos acontecimientos en mi vida han hecho cambiar radicalmente muchas de las costumbres que tenía. Con lo que ahora, viendo la situación actual como detrás de un cristal, como viviendo en tercera persona todo aquello que me ocurre, realmente, como he titulado en mi blog, nada es lo que parece.

Bueno, el acontecimiento tan grande es (como no) una ruptura, un abandono de mi pareja.
Tras casi cinco estupendos años conviviendo juntos, Manoli (mi ex) me ha dejado.
La verdad es que uno... no sabe como sentirse. Hace más de un mes que me dejó y todavía no me he hecho a la idea...

En lugar de escribir las cartas en papel, las escribiré aqui...

Carta 1- "Cuando el Budha lloró"

Estoy perdido, a la deriva. Llevo semanas que prácticamente no duermo más allá de las 4/5 horas. Voy taciturno sin ser consciente de la tangibilidad de las cosas que me pasan. Yo observo desde mi cristal. Me veo a mi, veo todo difuminado tras una cortina transparente... Ella sigue su vida y mis sentimientos me encarcelan. Adios Manoli, adios. Allí dónde vas no te puedo seguir, me quedo con tu sonrisa, con tus caricias, con nuestra complicidad y lucha, me quedo con tu aroma, con nuestros momentos. Lo guardo todo en una pequeña cajita a la que acudo cuando te echo de menos. He seleccionado nuestros mejores momento y dejado atrás la amargura de nuestro final, los reproches, los enfados... He desechado todas las excusas que inventabas para justificar el que ya no me amabas. No quiero revivir más que tus buenos momentos... No quiero más que acordarme de ti... y volver a sonreir, en lugar de hinchárseme el pecho de tu ser, con tanta fuerza, que no me deja respirar y me sume en el abismo de tu recuerdo.
Adiós Manoli, mi nombre de pila, mi amiga, mi compañera, mi complice, mi mitad, mi ser...
Esa mano curtida acariciando mi cara, esos abrazos de los que nunca quise huir, ese pelo que nunca pude desenredar con mis torpes dedos. Mi gran ausencia, mi largo olvido.
¿Hacia donde voy a mirar ahora?
Vengo de ver a un budha, que, con aspecto solemne, queria decirme algo. Cuando me volví para verlo por última vez, algo en su expresión había cambiado.